Desde 2008, el colectivo Desvío a la Raíz trabaja en la localidad costera de Desvío Arijón, Santa Fe (Ruta 11, km 434) produciendo alimentos sin agroquímicos ni fertilizantes industriales, bajo un modelo cooperativo que promueve la transición hacia una agroecología emancipadora. Hoy, con el respaldo de un equipo extensionista de la Universidad Nacional del Litoral, ese proceso da un paso adelante.
El proyecto reúne a docentes e investigadores de las facultades de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB), Ciencias Agrarias (FCA), Ciencias Médicas (FCM) y Humanidades y Ciencias (FHUC), bajo la dirección de Fausto Botta y la codirección de Andrés Bortoluzzi. La vinculación surgió del diálogo con Jeremías Chauque, referente de la organización, quien permitió identificar los principales obstáculos que enfrenta la comunidad.

Una biofábrica con potencial y límites
El corazón productivo del colectivo es una biofábrica ubicada en el Espacio de Producción, Ambiente y Sociedad (EPAS), donde se elaboran fertilizantes y biopreparados de muy bajo costo. Las personas a cargo tienen formación especializada y han demostrado resultados sólidos en la huerta, pero el sistema enfrenta restricciones concretas: capacidad productiva limitada, ausencia de certificación de calidad y falta de protocolos sistematizados de aplicación.
Estas limitaciones frenan la expansión frutihortícola e impiden incorporar más familias al proyecto. Las etapas iniciales de la transición agroecológica son especialmente exigentes, ya que requieren bioinsumos específicos para compensar los desbalances propios de los sistemas en transformación.
“La biofábrica cumple un rol estratégico para el crecimiento de la huerta y la generación de trabajo sustentable con perspectiva de autonomía y desarrollo comunitario. En este sentido, la articulación con la Universidad representa una oportunidad para potenciar su capacidad productiva, fortalecer los procesos de estandarización y control de calidad de los biopreparados, avanzar en su certificación y acompañar la organización de los equipos responsables de su funcionamiento”, enfatizó Botta. 

Pobreza, agroquímicos y alternativas posibles
En ese contexto, la problemática de fondo es la situación de pobreza extrema de los trabajadores rurales de la zona, agravada históricamente por la exposición a agroquímicos de alta toxicidad. Frente a eso, Desvío a la Raíz propone una salida concreta: trabajo cooperativo, salubre y sostenible para 20 familias.
El proyecto contempla también un componente de concientización comunitaria, ante la dificultad de transmitir de forma convincente los valores del cooperativismo, la salud ambiental y la sostenibilidad a quienes aún no los han experimentado.
La participación de la UNL busca poner el conocimiento académico al servicio del territorio, en coherencia con su misión institucional de contribuir a la sustentabilidad ambiental, la calidad de vida y el desarrollo local.